miércoles, 23 de mayo de 2012

Capitulo 5: "En la capilla" (3ª parte)

A pesar de todo esto, de todas las razones por las cuales debiera y parecía feliz, yo seguía siendo escéptica. Su tolerancia con Carson siguió molestándome. Esta era la relación mas larga que había tenido con un hombre, especialmente, con un hombre que aún no había sido su amante.
Es cierto que su vida social era un torbellino de actividad. No había un evento al que ellos no asistieran, y por cada uno, Belinda tenía que prepararse de forma especial. Se había hecho parte de su vida, lo suficiente como para alejarla de la oficina y ocupar todos sus días. Papá nunca había sido tan feliz y mi madre también esta muy relajada.
¿No es estupendo? Me dijo papá un día. Hace un año pensábamos que iba a ser un desastre para toda la vida, yendo de un trágico suceso a otro, y ahora… ahora va a ser una verdadera dama de Cape Cod, ¿eh?
Si, papá, le dije. Espero que sí.
No seas tan negativa, Olivia. Cuando las cosas se han planeado, así como es este caso, por lo general funcionan. Acaba de hacer tu trabajo, le indico, y siempre la harás bien.
Me sonrío y asistió con la cabeza para hacer que me sintiera tranquila, pero en mi corazón, yo no estaba tan convencida como él. Y luego, una noche de marzo, mis sospechas se justificaron.
Yo todavía estaba despierta cuando Carson trajo a Belinda a casa temprano de una cena benéfica en el norte de Truro. Papá y mamá se habían ido a la cama porque papá tenía un fuerte resfriado y mama se sentía como si estuviera a punto de resfriarse también. Vi un poco de televisión y luego me levanté a leer. Solo tenía encendida mi pequeña lámpara de noche. La casa estaba en silencio. Oí el Rolls de Carson subir la cuesta y a Belinda salir y ser escoltada hasta la puerta principal. Ella entró y subió las escaleras haciendo muy poco ruido. Yo asomé la cabeza a ver que estaba pasando.
¿Qué pasa? Le pregunté.
Tengo un horrible dolor de estómago, dijo. Calambres. Mi periodo que se avecina, y , además, solo estaban haciendo discursos. Me quedé dormida dos veces. Estoy muy cansada. Me voy a dormir.
Asentí con la cabeza en la típica respuesta a Belinda y la vi entrar en su habitación. Leí un poco más y luego apagué la luz. Al taparme con la colcha hasta la barbilla, oí chirriar el suelo fuera de mi cuarto y oí claramente como alguien bajaba las escaleras. Curiosa, me puse de pie y me asomé justo a tiempo para ver la cabeza de Belinda desaparecer por la escalera. Pensé que ella había ido a conseguir algún analgésico para sus calambres. Decidí tomar un vaso de leche y me puse la bata. Cuando llegué abajo, sin embargo, ella no estaba en ninguna parte. De hecho las luces de la cocina estaban apagadas.
Sin embargo, me di cuenta de que la puerta trasera estaba ligeramente abierta, fui hacia ella rápidamente y salí al porche. Al principio no vi a nadie y entonces la vi pasar rápidamente a lo largo de la playa hacia el embarcadero. Ella estaba prácticamente corriendo. ¿Por qué estaba ella allí esta noche? Me preguntaba.
Volví al vestíbulo y cogí una de las chaquetas del armario. Volví a salir y me puse a seguir a Belinda. Teníamos una caseta para guardar los botes más grande que los de la mayoría de la gente porque papá antes tenía sus oficinas aquí, luego cuando pasó a las oficinas nuevas modificó la caseta y la convirtió en una pequeña oficina, amueblada con algunos archivadores, un escritorio, algunas mesas y sillas y un sofá. Las paredes tenían pizarras de corcho cubiertas de hojas con datos acerca del tiempo, la pesca y la langosta.
El cielo nocturno estaba cubierto con finas nueves, pero la media luna era lo suficientemente brillante como para penetrar en el obstáculo e iluminar el océano y la costa. Cerca de una docena de metros de la casa de los botes, me pareció oír el sonido de la risa y entonces vi que había una pequeña luz en la ventana de la oficina. Dicha luz provenía de la lámpara de aceite que había sobre la mesa. Al acercarme, escuche más atentamente y me pareció distinguir otra voz, una voz masculina. Mi corazón se convirtió en el tambor de un desfile. Por un momento apenas podía respirar. Contuve el aire y me acerque a la ventana.
Al principio, no vi nada ni a nadie. Entonces los vi en el suelo porque, con el cuerpo desnudo resplandeciendo a la luz de la lámpara. Me eche hacía atrás, sintiendo como si me hubieran dado un puñetazo en el estómago. No, pensé. No puede ser. ¿Cómo puede ser? Es un sueño. Estoy de pie aquí, en una pesadilla de mi propia creación. Voy a cerrar los ojos con fuerza y luego los abriré, estaré de vuelta en mi cama, perfecto.
Por supuesto, no lo era. Yo estaba allí al lado de la ventana. Se había levantado viento y las olas se estrellaban contra las rocas. Poco a poco, miré a través de la esquina de la ventana. Él estaba encima de ella, sus manos en sus pechos, la espalda arqueada, su rostro se volvió en mi dirección. Ella tenía sus brazos alrededor de su cintura y sus piernas levantadas lo envolvían. Abrió los ojos, y por su expresión, estuve segura de que me había visto mirando por la ventana.
No esperé a oírles gritar. Me volví y corrí todo el camino de regreso a la casa, al llegar a los escalones del porche me faltaba la respiración y tosía incontrolablemente. Estaba muy agitada y sentía mi estomago del revés.
Entonces miré hacía atrás porque sentí abrirse la puerta del a caseta de los botes. Lo vi allí de pie, recortado por la luz de la luna. Mirando en mi dirección.
¿Nelson? La oí lloriquear. Vuelve, vamos. No hay nadie ahí. No tengo toda la noche.
Bien, dijo, se detuvo un momento y volvió a entrar.
Respiré profundamente, me lleve la mano a mi corazón para que dejara de golpear el agujero que había quedado en mi pecho, y regresé a la casa. Estaba empapada en mi propio sudor, me sentí como si me hubiera caído al mar. Fui hacia el recibidor y colgué el abrigo, luego, regresé a mi habitación. Me quite el camisón y me fui a la ducha. Luego con un camisón limpio me metí en la cama, subiendo la manta hasta la barbilla.
Mi corazón latía sordamente en mi pecho. Me quedé allí, con los ojos muy abiertos, convenciéndome a mi misma que lo que había visto en la casa de los botes no había pasado. Era un sueño, una pesadilla de mi propia creación.
En dos meses, pensé, se suponía que debía estar casada con Carson McGil en una ceremonia que quedaba solo a unos metros del lugar donde estaba haciendo el amor con el único hombre que yo había amado.
Oí a Belinda regresar a su habitación, pero no me levanté. En cambio, yo fingí que no sabía nada cuando nos reunimos a la mañana siguiente para desayunar. Siguió parloteando con mamá sobre lo aburrido que había sido el evento de la noche pasada y el motivo por el que regresó a casa tan temprano.
No te oí entrar, dijo mamá. ¿Tú la oíste, Olivia? Miré a Belinda.
Si, la oí volver a casa, dije rápidamente. Belinda sonrió.
Tome algo para mis calambres y luego me fui a dormir, dijo. La miré fijamente pero ella no se dio cuenta.
Tengo que ir a trabajar. Hoy hay un montón de trabajo, dije, y salí de la casa lo más rápido que pude, porque si yo me quedaba un rato más, me pondría a gritar lo que había visto y quien sabe lo que eso le haría a mamá. Me estremecí al pensar en lo que pasaría cuando papá se enterara.
Al dar la vuelta por la calle principal, vi a Nelson Childs con su padre saliendo de una cafetería muy popular para desayunar. Se estrecharon la mano y Nelson se dirigió hacia su coche de color rojo brillante. Impulsivamente, me coloque detrás de su coche y miro hacia mí, sorprendido. Cuando me vio, su sonrisa se desvaneció, la confusión desapareció y se puso mortalmente serio.  Entonces, él agarró sus pensamientos al vuelo, los lanzó al fondo de su mente, y volvió a sonreír, su mano hizo una señal a modo de saludo.
Baje mi ventana.
Buenos días, dijo dando un paso hacia mi coche. Acabo de desayunar con mi padre. Pude ver lo nervioso que estaba, el sospechaba que yo no había visto por la ventana la noche anterior.
Creo que usted y yo deberíamos tener una pequeña charla Nelson.
¿Hablar?
Sobre la pasada noche, dije con firmeza. Sus labios temblaron y sus ojos se llenaron de temor.
¿Ayer por la noche?
¿Por qué no entras en mi coche? Le sugerí. El asistió con la cabeza y dio la vuelta rápidamente para entrar por la puerta del copiloto. Los dos nos sentamos en silencio.
Oí a Belinda salir de casa después de que ella volviera a casa tras una cita con Carson. Sentí curiosidad y la seguí hasta la caseta de los botes.
Oh, dijo. Miró hacia adelante. Pensé que eras tú.
Me has decepcionado, Nelson. Sabes que estás teniendo una aventura con una mujer que esta comprometida y va a casarse en breve, y una mujer, debo añadir, que no es muy inteligente. Ella es mi hermana, y la quiero, pero reconozco sus defectos. No es muy sofisticada cuando se trata de relaciones hombre-mujer.
Comenzó a sonreír.
No quiero decir que ella no sea una buena amante. Estoy segura de que lo es, pero ella ha estado en problemas antes, en un buen lio. No tienes ni idea de lo malo que ha sido, continué implacable. Mi padre ha tenido que rescatarla de un desastre tras otro, esto es una cosa que amenaza la base de nuestra familia y no voy a permitir que suceda.
Me giré hacia él.
Yo, personalmente, te lo expongo a ti, le dije. Estar con ella es lo mismo que hacer las maletas y lanzarse por las rocas, Nelson Childs. Usted habla de ser ministro. Construir un buffet de abogados, ¿por qué? ¿Por qué quiere provocar un gran escándalo?
Olivia, por favor,… El miro hacia abajo. No voy a tratar de defenderme. Tienes razón, toda la razón, confesó. Dejé que mis hormonas tomaran el control. Esto destruiría a nuestras familias.
Puedo esperar algo así de Belinda. De hecho, lo estaba esperando, pero descubrir que estuviste involucrado… yo nunca lo hubiera pensado de ti. Estoy tan decepcionada, añadí casi con lágrimas en los ojos.
El asintió con la cabeza.
Yo también estoy decepcionado de mi mismo. Se volvió hacia mí, con los ojos húmedos, los labios apretados. Realmente no hay razón para creer en mi, Olivia, pero te juro que jamás te defraudaré de nuevo, dijo. Me di la vuelta y miré por la ventana, mi corazón golpeaba en mi pecho. ¡Qué hermoso es! Pensé. ¡Cuánto deseaba que me abrazara!, me daban ganas de arriesgarlo todo, como había hecho Belinda.
Voy a tener fe en ti, Nelson, le dije.
Gracias, respondió rápidamente. Te tengo un gran respeto Olivia. Es importante para mí que no pierda el respeto que usted pudiera tenerme.
Yo lo miraba. ¿Por qué no podía haber entre nosotros algo más que el respeto?
La gente se gana el respeto, le dije.
Eso es cierto.
Me sostuvo la mirada por un momento y luego miró hacia adelante. Muy bien, le dijo. Esto va a quedar entre nosotros. Gracias Olivia. No te decepcionaré, prometió.
Asentí con la cabeza. Ya me había decepcionado, pero no sabia explicar porque. Arranqué el motor del coche.
Tengo que volver a la universidad esta tarde, dijo. Ten una buena semana.
Tu también, le dije sin mirarlo.
Adiós.
Lo vi salir y caminar hacia su coche. Se dio la vuelta, sonrió y agitó la mano y me alejé, mi corazón golpeo como el pobre reloj de un abuelo, un segundo, un minuto más y pronto una hora mas de mi vida habría pasado y todavía, todavía estaría sola.
Dos semanas más tarde, papá entró en mi oficina para decirme que acababa de oír decir que Nelson Childs se había prometido con una joven de una prominente familia de Boston.

martes, 22 de mayo de 2012

Capítulo 5: "En la capilla" (2º parte)

Nos reunimos en su despacho, Belinda ocupó su lugar de costumbre, y yo me senté en el sofá de cuero rojo, mamá en el sillón situado a la derecha de papá, este abrió su agenda, bolígrafo en mano, esperando.
¿Sabes que fecha es hoy?, le preguntó.
Si, Wiston.
Bueno. Entonces vamos a empezar la reunión. Todos nosotros entendemos que es necesario de vez en cuando hacer algunos sacrificios, hacer algunos esfuerzos por el bien de la familia, comenzó.
Odio cuando papá dice eso, murmuró Belinda. Por lo general, significa que él quiere que hagamos algo duro.
Shh, querida, dijo mama. Se quedó a punto de escribir las importantes palabras.
Al igual que en años pasados cuando los reyes y reinas pensaban en hacerse con mas poder y riqueza, se pensaba seriamente en el matrimonio de sus hijos para beneficiar la familia y al reino, continuó. Bueno, las familias con mayor éxito hoy en día piensan de la misma manera. Nada ha cambiado en ese aspecto.
Belinda, continuó, volviéndose hacia ella. Conoces a Carson McGil, el hijo de Daniel McGil, el que fue al colegio privado. Se que lo conoces porque os habéis visto unas cuantas de veces hace poco, ¿no?, preguntó antes de que pudiera ofrecer una respuesta a la primera observación.
Belinda me lanzó una mirada y luego miró a papá.
Yo no hice nada malo con él, papá. Solo se ofreció a comprar algo frío para beber y luego me fui a dar un paseo con él por el muele.
Al parecer, quedó encantado contigo. Él vino a mi oficina hace unos días para hablarme acerca de ti, continuó papá. Ni yo ni Belinda habíamos visto allí a Carson. Miré con escepticismo a papá, pero él ignoró mi expresión. Un buen joven, excepcional, adecuado. El me preguntó si podía pedir tu mano en matrimonio, papá se apresuró a decir.
¿Qué? Dijo Belinda. Él quiere casarse contigo, le traduje. Se sentó allí con la boca abierta.
¿Carson McGil se quiere casar conmigo? Estaba a punto de reír, pero papá frunció el ceño.
Si, y yo pensé que sería un estupendo partido para ti. El va a heredar la fábrica de conservas de su padre y estamos hablando de una fusión con una de nuestras empresas.
Belinda me miró de nuevo, esta vez buscando algo de apoyo, pero yo la miraba sin ninguna expresión y sin duda no le di demasiada simpatía.
Yo no estoy enamorada de Carson McGil e incluso si lo estuviera, no estoy dispuesta a casarme con nadie, dijo.
¿Por qué no? Exigió saber papá.
Porque no quiero.
Por supuesto que sí. Eres una mujer joven y atractiva capaz de adaptarse a cualquier hombre de bien.
Olivia ni siquiera está prometida, señaló ella con rapidez.
Olivia se está desarrollando en su carrera de momento. Ella irá después de ti, estoy seguro, insistió papá. Me miro y luego volvió a mirar rápidamente en dirección a Belinda. Me gustaría que lo consideraras seriamente, Belinda. Ese joven te cortejará, dijo papá intimidando con los ojos, sus hombros aumentaron de tamaño.
¿Me cortejará?
Romance, dije con una pequeña sonrisa. Él intentará enamorarte.
Exactamente, y te vas a enamorar de él, estoy seguro, insistió papá. ¿Cómo no? Es guapo e inteligente. El será un esposo devoto.
Belinda parecía totalmente confundida y yo estaba disfrutando de cada momento.
Es lo mejor que te puede pasar, querida, y ayudará a la familia a hacer un buen negocio. ¿Todo el mundo esta de acuerdo? Miró a mamá.
Si, dijo. Creo que estará bien para Belinda casarse.
Yo también, intervine. Belinda parecía que había sido golpeada en la cabeza. Ella miró a mamá y papá y luego a mi antes de mirar hacia abajo, con una extraña sonrisa en el rostro.
No sé nada de ser una esposa, dijo. No se cocinar, coser, limpiar, llevar los libros y no tengo ninguna paciencia con los niños.
¿En serio? Dije. Eso es realmente malo teniendo en cuenta que casi tuviste uno.
Hubo un silencio sepulcral. Se supone que no debemos hablar de eso, dijo finalmente.
Es verdad, le dije. Madre, usted esta de acuerdo con papá. Carson McGil sería un marido maravilloso para Belinda y ayudará a nuestra familia. Sé que papá ha estado haciendo negocios con su padre durante la mayor parte del año.
¿Belinda? ¿Estás de acuerdo con que venga a cortejarte?, le preguntó papá.
Belinda miró al techo y suspiró.
Supongo, dijo. Pero si él no me gusta, no me eches la culpa, agregó.
Entonces, todo arreglado, dijo papá. Me pondré en contacto con él y él te llamará. Es un joven de bien, prosperando en su negocio. No desperdicies la oportunidad, advirtió papá.
¿Podríamos hacer una boda clásica, una ceremonia en la parte trasera de la casa, no es así? Preguntó mamá.
No veo porque no, dijo papá. ¿Por qué no trabajas en una lista de invitados preliminar, querida, y cuando se acerque la fecha la revisaremos?
¿Cómo pueden empezar a planear mi boda? ¡Aún no me he enamorado todavía¡ Exclamó Belinda. Para ser honesto, Belinda, el amor es algo que sucede después de una boda, el amor verdadero quiero decir, dijo papá.
Sigue pensando en lo que puedes hacer por la familia y verás, todo saldrá bien. Golpeó la mesa con las manos y declaró que la reunión había terminado.
Belinda se atontó por el anunció de papá. Una parte de ella quería sentirse ultrajada e indignada porque un aspecto tan importante de su vida se dictó sin que ella pudiera opinar, pero entonces su rostro sonrió en los espejos, avivando las llamas del ego convenciéndola de que ella era una preciada captura, los hombres llegarían a su padre para pedir una oportunidad para enamorarla. Me di cuenta rápidamente de que ella lo vio como una forma de veneración. Si lo de Carson no funcionaba, pronto habría alguien más llamando a la puerta.
Realmente me siento mal porque papá decidiera casarme antes de hacerlo tú, Olivia, me dijo esa noche. Es como si mi belleza fuera una maldición.
Está bien, dije tratando de tragar la risa. Voy a sobrevivir.
Carson se ha convertido en un joven muy guapo. ¿Lo has visto últimamente? Preguntó.
No, pero yo no salgo tanto como tú, Belinda. Si dices que es guapo es porque realmente lo será.
Papá está tan preocupado por mí, murmuro. Ella pensó un momento. Voy a tratar de ver que pasa, concluyo con un suspiro tan profundo, que yo pensé que se iba a desinflar y entrar en colapso.
¿En serio? dije.
Satisfecha porque ella estaba saliendo con Carson por voluntad propia, Belinda le dio la bienvenida cuando llegó el cortejo. Carson era hijo único, mimado y protegido desde el día en que nació. Sus padres decidieron que asistiera a escuelas privadas desde la guardería, por lo que el sabia poco de los jóvenes de la comunidad. Se había topado dos veces con ellos y los había encontrado sofocantes y engreídos.
El era un poco afeminado, con sus largas pestañas, sus largas y suaves manos, y su estatura alta y delgada. Tenía el pelo castaño oscuro, ojos verde-marrón y los labios con una forma perfecta. Pensé que tenía un cutis más cuidado que la mayoría de las chicas que conocía. Y también sabía que la mayoría de ellas mataría por tener sus pestañas.
La segunda vez que lo conocí, le dije a mi madre que pensaba que había sido criado por un libro de texto. Todo lo que llevaba conjuntaba siempre perfectamente. El siempre decía las palaras correctas, las cosas adecuadas. En pocas palabras, el era todo lo opuesto a Belinda, lo que hizo la perspectiva de su unión mucho más divertida para mí.
Sin embargo, a Belinda le gustaba ser el centro de atención de todo el mundo, y ahora, sobre todo, disfrutaba conduciendo a Carson con una correa invisible. Ella sonreía cuando le abría la puerta o cuando le retiraba la silla a la hora de cenar. Ella era aún más extravagante de lo habitual cuando la llevaba a restaurantes o presentaciones de gala en su Rolls-Royce. Ahora que ella estaba siento cortejada por ese galán, insistió en que necesitaba más ropa cara y joyas reales. Papá puso muy poca oposición, cuando Belinda y mamá  salieron a una de sus frecuentes jornadas de compras a Boston para comprarle las cosas que necesitaba para los eventos formales a los que la llevaba Carson.
Por lo que pude ver, Carson quedó deslumbrado por ella. La mayoría de las chicas que conocía o había perseguido no se dejaban impresionar por él, a pesar de su comportamiento perfecto, sin embargo, aquí estaba ganando el corazón de uno de lo más bellos rostros de las mujeres elegibles de la ciudad. Belinda vio dónde y como podría aprovecharse de él y pronto lo trataba más como un golden retriever, enviándolo a hacer recados, buscando una u otra cosa, o haciéndolo saltar con una mirada o un gesto.
Y cuando él le pidió que se casara con él, dándole un diamante lo suficientemente grande, ella empezó a saludar efusivamente con la mano, y nunca usar guantes para que el anillo resaltara.
Madre comenzó a planear la boda y papá se sentía como si hubiera llegado a la meta más importante de su vida: pronto, pronto, Belinda sería responsabilidad de otro hombre. En cuanto a Belinda, ella me sorprendió por su goce aparente en todos los aspectos: los anuncios que aparecieron en las columnas sociales, las invitaciones a las cenas de gala, la adulación y la atención.
Por fin soy respetable, me dijo una noche. Y tú que pensabas que nunca lo volvería a ser.
Ella se rió y se fue a prepararse para salir a cenar con Carson.
Sin embargo, algo roía las paredes de mi complacencia hasta  que las sospechas comenzaron a caer y hacerle cosquillas a mi imaginación. Vi a Belinda y a Carson muy juntos. Si, él la adoraba, pero por lo general Belinda se aburría rápidamente, pensé. Ella lo estaba tolerando más de lo que hubiera esperado. Estaba cooperando demasiado con papá. Algo, una voz interior me advertía, estaba mal.
La verdad es que a menudo la miraba a ella y a Carson y pensaba que Belinda bien podría devorarlo en cuestión de minutos. Ella a menudo se burlaba de él, le hacía hacer cosas tontas, se reía de cosas que él decía y cuando ella lo besó y lo acarició con cariño, el afecto se parecía más al que se le puede dar a un hermano. Ciertamente Belinda no había llegado a la etapa de enamoramiento que ella solía llegar en las relaciones, pensé. Yo dudaba de si ella se habría ido a la cama con él y cuando se lo pregunté me dijo: Carson cree que un hombre y una mujer no deben dormir juntos hasta que estén casados.
¿Y que le dijiste sobre eso? Le pregunté.
Le dije que estaba de acuerdo, dijo.
¿Así que el cree que eres virgen?
¡Olivia! Por supuesto que si, ¿Por qué no habría de hacerlo?
¿Por qué no habría de hacerlo? Pensé. Estoy segura de que tu nombre esta en las paredes de los baños masculinos, querida hermana. ¿Qué pasa con sus antiguos novios y el que la dejo embarazada? Carson no conocía a ninguno de esos muchachos, por supuesto, y si les oía decir nada acerca de Belinda, no los creería de todos modos, pensé, y para el caso, él no frecuentaba los lugares donde el nombre de Belinda pudiera estar escrito en los baños. Él era perfecto, y creía que Belinda era la mejor. Tal vez quería tanto por ella que fuera verdad, o al menos eso creía. Todo el mundo, llegué a la conclusión, elige su versión propia de la verdad, que se ajusta a su imagen propia de como deben ser las cosas, y no hacen caso a aquellas cosas que no encajan tan fácilmente. La única realidad es la que aceptamos.
A pesar de esta explicación para el comportamiento de Carson, todavía no cumplía mis reflexiones sobre Belinda. ¿Por qué estaba siendo tan buena hija, y tan perfecta novia? Papá quería creer que había cambiado, había llegado a algunas reflexiones sobre si misma y sobre su vida y ella había madurado, prácticamente durante la noche. Papá era otra persona que también elegía su versión de la realidad, pensé.
La boda estaba planeada para la primavera. No pasaba un solo día sin que madre tuviera en cuenta, discutiera o investigara sobre algún aspecto de la boda. Iba a ser una de las bodas más elegantes y extravagantes del Cabo, y Belinda sería la estrella. Ella se maravilló con toda aquella atención, apilando catálogos de vestidos de novia, muestras de materiales, fotos de peinados, zapatos, arreglos florales, vestidos para las damas de honor, todo en su habitación. Catering, diseñadores, arreglistas, fueron desfilando dentro y fuera de la casa, haciendo sus presentaciones y respondiendo preguntas.  El evento se hizo dueño de nuestra vida cotidiana y se convirtió en el único tema de conversación en la cena y en las reuniones de la familia. Realmente fue como si el mundo girara alrededor de Belinda, de su felicidad y deseos. La princesa estaba a punto de convertirse en reina.